En la actualidad, los tratamientos de ortodoncia han dejado de ser una excepción para convertirse en algo habitual en la sociedad. No son pocas las personas que, preocupadas tanto por su aspecto como por los problemas funcionales que pueden surgirles, deciden solucionar sus malposiciones dentarias y maloclusiones. Estos tratamientos son cada día más eficientes y menos invasivos, dejando para la historia aquellas imágenes de adolescentes con aparatos molestos y antiestéticos.


La higiene bucal en estos pacientes es clave para evitar que se produzcan complicaciones posteriores. Si cualquier persona debe atender todos los días su higiene bucodental, al llevar ortodoncia debe ser más exhaustiva. La propia estructura de los aparatos es el lugar ideal para la formación de biofilm bucal, donde se acumulan restos de comida y placa dental que son de eliminación más difícil, con lo que puede aparecer gingivitis, caries o halitosis (mal aliento), entre otras afecciones.


En el caso de los aparatos removibles, la limpieza debe dividirse entre la del mismo aparato y la de la boca. Para el primero, existen comprimidos limpiadores efervescentes que permiten una eliminación correcta del biofilm que pueda aparecer sobre los aparatos. A la par, se debe realizar una limpieza exhaustiva de la boca a través del cepillado y los enjuagues bucales.


Más concienzuda debe ser la labor en los pacientes con aparatos fijos. Los brackets, las piezas pegadas en cada diente y los arcos que unen dichos brackets son elementos que retienen con facilidad restos de alimentos.