No solo por estética, sino que tener un mal posicionamiento de las piezas dentales o una mala mordida puede conllevar a sufrir molestos dolores o enfermedades y no solo dentales; cansancio, problemas de audición, dolor de cuello o de cabeza... pueden sumarse a la lista.
Por ello, desde Clínica dental Javier Gisbert queremos concienciarte de que una buena mordida es sinonimo de una buena salud. ¿Conoces los diferentes tipos de morida existentes?



  1. Protusión dental. Puede provocar deformación de la cara, ya que impide cerrar de forma correcta los labios debido a que la posición de los dientes inferiores están muy por detrás de los frontales.

  2. Sobremordida. En este caso el maxilar superior se sobrepone de forma más que evidente al inferior, provocando problemas de masticación.

  3. Submordida. Opuesto al anterior. Aquí el inferior se superpone al superior desplazando incluso la barbilla. ¿La solución? Intervención quirurgica.

  4. Mordida abierta. La parte superior e inferior no llegan a tocarse. Este tipo se subdivide a la vez en tres que dependerán en función de las partes que más afecte.

  5. Mordida cerrada. No hay que restarle importancia aunque sea prácticamente imperceptible. En este tipo de mordida los dientes van desgastándose y puede incluso derivar en perdidas de piezas.