Aunque pensemos que nuestra higiene dental es correcta y suficiente, a veces cometemos errores que pueden pasarnos factura en nuestra boca:



  • Exceso de pasta dental: Solemos pensar que la pasta de dientes es el ingrediente principal de un buen cepillado, sin embargo, no debemos olvidar que lo realmente importante es el cepillo y por eso debemos cuidarlo y cambiarlo cuando corresponda. Además, utilizar mucha pasta de dientes generará mucha espuma que nos hará pensar que en pocos segundos ya hemos completado nuestro lavado. Lo cual nos lleva al siguiente punto.

  • Lavarnos los dientes durante muy poco tiempo: Debemos calcular entre cinco y diez movimientos por cada sector. Lo ideal es cepillarnos los dientes tres veces al día y durante un mínimo de dos minutos durante cada vez. Hay que tener siempre en cuenta que el cepillado más importante del día es aquel que realizamos antes de dormir, precisamente por eso hay que prestarle mayor atención.

  • El hilo dental supone el 50% del lavado: Si me cepillo bien pero no utilizo ni hilo dental ni cepillos interdentales, tendré cubierto tan solo el 50% del lavado. Cuando nos cepillamos, lavamos la parte más externa de nuestra boca, sin embargo no alcanzamos a llegar a los muchos recovecos donde se acumulan restos de comida y bacterias. El hilo puede ayudarnos con las zonas menos accesibles.

  • Hay que lavarse los dientes después de cada comida: Es obligatorio, sino estaremos sumando más y más azúcar a nuestros dientes con el paso del día y las distintas comidas. Por eso es recomendable llevar siempre encima un cepillo de dientes para cuando te encuentres fuera de casa.