Con el paso de los años, nuestros dientes pueden ir cambiando de tono y adquirir un tinte más oscuro. La aparición de manchas dentales es también muy común y puede deberse a diferentes causas:



  • Incorrecta higiene bucodental.

  • Fumar tabaco.

  • Consumo de alcohol.

  • La alimentación que sigamos juega un papel muy importante, ya que el vino, el té o el café son alimentos que provocan que los dientes no luzcan tan blancos.


Estas manchas que pueden aparecer en nuestros dientes, pueden ser de diferentes tipos:



  • Manchas superficiales. Se trata de manchas que se pueden percibir a simple vista. Lo mejor es acudir a nuestro dentista para que determine el mejor tratamiento para eliminarlas. 

  • Manchas que no se ven a simple vista. Se trata de las manchas más difíciles de detectar. Por ello, es muy importante que acudamos al dentista periódicamente, con el fin de evitar problemas futuros.

  • Depósitos blandos. También, pueden aparecer depósitos blandos alrededor de la línea de la encía con un tono blanco o más oscuro, y están causados por la acumulación de sarro.


En la mayoría de los casos, las manchas se eliminan realizando un pulido de dientes o un raspado, pero siempre será el especialista el que decida cuál es el tratamiento que más se adapta a nuestras necesidades.